No sabemos la causa realmente, quizá, el que el fuese el padre de Andrés Iwasaki, cantante finalista del exitoso programa musical, La Voz, en su edición de 2019, nuestros alumnos estuvieron más receptivos, aún, que habitualmente. El escritor quiso controlar la organización del espacio antes de la charla y nos descolocó el escenario con equipo de sonido que, con tanto primor, habían preparado Fari y Ángel. Con estos acontecimientos los profesores del Departamento nos relajamos porque fue dando al acto la naturalidad que se necesitaba. Nos apuntamos un tanto cuando M. Carmen Falcón con su extraordinaria voz subió al escenario y cantó una versión, absolutamente personal, de Al margen de ojalá del retoño del escritor peruano. Todos contentos, el padre tejió una charla hilarante, a ratos, emocionada otros, también intelectual. La importancia y el contenido oculto de cada una de las palabras que pronunciamos en los intercambios comunicativos a diario, el choque lingüístico que sufrió cuando se trasladó a vivir a España, como consecuencia de la polisemia de algunos términos y el abanico significativo del español de España y el español de América. Después de un buen rato de risas, le tocó el turno a la literatura en estado puro, para ello Fernando nos leyó el intrincado capítulo sesenta y ocho del clásico de Cortázar, Rayuela; fue memorable momento para explicar el sonido de los mensajes que cifró el escritor argentino. El plato fuerte lo dejó para el final cuando, ante un grupo de alumnos de bachillerato ojipláticos, Iwasaki hizo una relación de series de televisión, películas y reality show y sus deudas con los grandes de la Literatura Universal. Señoras y señores, George Orwell ya inventó El gran hermano en su original novela 1984. En medio de cada una de sus intervenciones no perdió la ocasión para recordar a nuestros alumnos la absoluta necesidad de leer para vivir en un mundo único, el de la LITERATURA. De nuevo, otro escritor de la literatura española actual se ha desplazado a Badajoz para conocer a los maravillosos alumnos del Instituto “San Roque” que han estado a la altura de las circunstancias, como siempre. ¡Qué suerte tiene Fernando Iwasaki de haberos conocido!